EN DEFENSA DE LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN
En el Perú, los medios de comunicación son controlados
por grupos de poder económico y político e inclusive en
el pasado fueron confiscados por gobiernos de facto, como
ocurrió en la época de Juan Velasco Alvarado.
Restablecido el gobierno democrático, el presidente
Fernando Belaúnde Terry se encargó de devolver dichos
medios a sus legítimos dueños, garantizando una estricta
libertad de expresión.
Durante el gobierno de Alberto Fujimori y la asesoría
de Vladimiro Montesinos la corrupción ingresó a los grandes
medios de comunicación, con fines de reelección
política o de perpetuarse en el poder. Durante los gobiernos
de Alan García y de Alejandro Toledo se respetó la
libertad de expresión, aun cuando la mayoría de los medios
fueron muy críticos a sus gobiernos.
Pero ahora en el gobierno de Ollanta Humala Tasso
(Gana Perú) nos encontramos con un hecho preocupante,
lamentable e inaudito. Un juez trata de conminar al
Ministro de Transportes y Comunicaciones para cortar la
señal de la emisora RBC Televisión («o lo que fuere
necesario»), con el pretendido fin de entregarle a una
empresa inquilina, a pesar de que ésta fue disuelta por
una resolución expedida por INDECOPI hace cuatro años.
Y algo más, la empresa inquilina incumplió con las obligaciones
contractuales y acumuló una deuda de más de
tres (3) millones de dólares.
RBC Televisión, es un medio de señal abierta, de
servicio público, de bien social y cultural y de especiales
características. Promueve la participación directa de la
ciudadanía en el análisis crítico de los problemas colectivos
y en la formulación de propuestas para la solución de
los mismos. Establece un equilibrio entre la necesidad de
obtener imágenes espectaculares y la responsabilidad de
cubrir con exactitud un acontecimiento. Realiza evaluaciones éticas diariamente para una mejor toma de decisiones
sobre temas controversiales en lo informativo,
político y económico. Observa un nivel de moral comercial
y de ética empresarial, al respetar escrupulosamente
la libre competencia. Practica la independencia de opinión
frente al poder político o los grupos de presión.
Además, tiene producción audiovisual más nacional
que transnacional, practica el periodismo responsable,
imparcial, transparente y constructivo, elimina todo indicio
de cultura del secreto y aboga por un Estado de
Derecho y un gobierno democrático.
No cabe duda que para cumplir sus funciones, los
medios de comunicación necesitan de estabilidad política y
de seguridad jurídica, de autoridades judiciales demócratas
e incorruptibles, que no festinen procedimientos, que no
caigan en las redes del poder económico transnacional y
que actúen con grandeza de espíritu y de justicia social.
Es bueno recordar a la ciudadanía que según la Constitución
Política de 1993 toda persona tiene derecho a las
libertades de información, opinión, expresión y difusión
del pensamiento mediante la palabra oral o escrita o la
imagen, por cualquier medio de comunicación social, sin
previa autorización ni censura ni impedimento algunos,
bajo responsabilidad de ley». Y constituye DELITO «toda
acción que suspende o clausura algún órgano de expresión
o le impide circular libremente. Los derechos de
informar y opinar comprenden los de fundar medios de
comunicación» (art. 2, inciso 4).
Pues bien. Si se llegara a coartar o limitar el derecho
de los ciudadanos a las libertades de información, opinión,
expresión y difusión del pensamiento, y si se suspendiera
o clausurara un órgano de expresión o se le
impidiera circular libremente, entonces estaríamos ante
un gobierno autoritario, dictatorial y antidemocrático.
Confieso que estoy contra todo monopolio y oligopolio
en los medios de comunicación. Pero como ciudadano
demócrata y periodista defiendo el derecho constitucional
de fundar medios de comunicación , exijo que se respete,
resguarde y garantice el derecho a la información y a la
libertad de expresión, opinión y difusión del pensamiento.
Considero que el gobierno de Ollanta Humala Tasso
y el Poder Judicial deberían erradicar de su agenda diaria
toda pretendida acción que limite, condicione o amordace
la libertad de prensa en el Perú. En un estado democrático
los intereses colectivos priman sobre los individuales,
hay ejercicio de las libertades ciudadanas y pleno respeto
a los derechos humanos.
Los peruanos nos merecemos de gobernantes que
jamás recurran a la manipulación del poder judicial para
amordazar la libertad de prensa, condicionar políticamente
la libertad de empresa, destruir a potenciales adversarios
políticos o sacar del libre mercado a medios de comunicación
que califican de no favorables para sus fines. |