Lo urgente prima
sobre lo importante
Los ciudadanos, de acuerdo a la Constitución, eligen
cada cinco años a su presidente para que los gobierne.
Los errores acumulados en este periodo son,
inmediatamente, absorbidos por el gobierno entrante y
ahí se tiene que las propuestas y planes de gobierno se
dejan de lado, ante la urgencia de resolver los compromisos
y conflictos heredados.
Es de estadista enfrentar lo importante por encima
de lo urgente. Aquellos presidentes sin cualidades de
estadista rápidamente se abocan a gobernar sobre el «día-día», más preocupados por las cifras de las encuestas
que por el rumbo que debe seguir el país más
allá de su periodo constitucional.
Lo importante es tener un país generador de riqueza
que nazca de sus recursos naturales. Lo urgente es
generar sólo ingresos por la venta de la extracción de
ellos. Es el caso de la minería, la mayor fuente de
ingreso del país, cuyos recursos no son renovables, lo
urgente es vender ahora las reservas que también pertenecen
a futuras generaciones. Lo importante es darle
mayor valor agregado a nuestros minerales y preparar
al país para que las nuevas generaciones puedan seguir
explotando sus riquezas industrialmente.
Lo importante es que todo el país participe del desarrollo
sostenido. La concentración del poder en la capital
del país da origen a un centralismo asfixiante. Herramientas
como el SNIP, mal utilizadas, como suele suceder, lo único que hacen es paralizar el desarrollo al interior del
país y hace del gobernante no capitalino un incapaz del
gasto público. Lo urgente es controlar que el gasto público
se haga en función a engorrosos estudios sobre la
viabilidad del proyecto de largos meses de maduración,
por no decir años, que busca acumular las reservas
monetarias del país y concentrar la obra pública en el
gobierno central, con el consabido beneficio político.
Lo importante es empezar la reforma del estado,
donde un funcionario público preparado y capaz pueda
aplicar sus conocimientos y capacidad sin temor a ser
removido del cargo. El país necesita de funcionarios
que defiendan posiciones técnicas y socialmente convenientes,
no que dejen pasar las cosas por agua tibia
o respondan a órdenes venidas de arriba, porque de esa
manera cumplen su labor sin represalias, pero sin beneficio
para el país.
Lo importante es crear conciencia en los gobernantes
que se deben a la ciudadanía, no solo en tiempo de
elecciones. Se ve a diario autoridades que son las primeras
en incumplir las normas y que se sienten con
mayor derecho que el ciudadano que los eligió. En otros
casos, dictan normas en beneficio personal. Lo urgente
es acumular poder para dar signos de gobernabilidad y
controlar cualquier queja ciudadana que no coincida con
su posición.
Lo importante es que el ciudadano sepa que tiene
un representante en el Congreso a quien eligió para que
legisle y fiscalice en función a lo que prometió en su
jurisdicción. Hoy ningún ciudadano común sabe quién
es su congresista y esta falta de representación y sensación
de desprotección de justicia hace del Congreso
un ente ajeno al ciudadano. El poder político considera
que lo urgente en este tema es que sean las cúpulas
partidarias quienes designan a los elegidos.
Lo importante es tener un balance de poderes. La
Bicameralidad garantiza este equilibrio en el Congreso.
Para los legisladores concentrar el poder en una sola
Cámara es incuestionable.
Lo importante es dar solución a los problemas desde
sus raíces. Lo urgente es la solución fácil y temporal.
En el caso de la explotación de nuestros recursos,
debe haber una política nacional relativa a su extracción.
El Estado, la población, el inversionista, el ambiente,
la salud, el futuro valor agregado y la repartición
de los beneficios deben tomarse en consideración en el
plan nacional de explotación. Lo urgente es poner atención
donde hay conflictos y tratar de solucionarlos individualmente.
Similar es el caso del narcotráfico, éste existe en la
medida que su comercialización sea penalizada. Lo importante
es educar a la población, desde la niñez, para
evitar su consumo. Lo urgente es combatir el narcotráfico
con sus mismas armas y en su propio territorio,
donde el estado difícilmente logre vencerlos.
La inseguridad ciudadana cada día va en aumento.
Los gobiernos locales tienen legalmente la responsabilidad
de su control, pero el personal y los medios
para combatirla no están bajo sus órdenes. Lo importante
es reestructurar la policía nacional, dando a los
gobiernos locales la capacidad de manejar a su propia
policía. Lo urgente es destacar efectivos a los lugares
donde el delito ya fue cometido y por decisión de los
jefes policiales.
La proliferación de leyes es un índice de la falta de
planificación de un país y la falta de un estadista como
presidente. Las normas nacen luego de un hecho, se
dan para corregir, sancionar y multar, no para estimular,
incentivar y respetar. La ciudadanía esperaba del ejecutivo
iniciativas de leyes con importantes cambios que el
país necesita para su desarrollo sostenido a futuro. Lo
urgente ha sido solucionar conflictos sociales para permitir
ingresos económicos y hablar poco para cuidar la
imagen presidencial en las encuestas.
Un País necesita ciudadanos educados para que
exista respeto mutuo, gobernantes capaces y honestos
que brinden confianza. Lo importante es priorizar la educación
inicial, para en un futuro poder contar con ciudadanos
emprendedores, respetuosos y con amor por su
patria, así como la educación superior para resolver los
problemas del desarrollo a mediano plazo. Un país sin
educación e investigación se gobernará por urgencias y
no por proyecciones.
Es responsabilidad de los partidos políticos trabajar
en los temas importantes que el país requiere para su
verdadera transformación. Lo urgente para ellos, es buscar
entre sus filas, o invitados, solo al líder que los haga
ganar las elecciones. |