INCAPACIDAD EN EL CAOS
Hay muchos factores que contribuyen a vivir en el
caos vehicular de la ciudad de Lima. Debido no solo a la
falta o inadecuada señalización, o al mal uso del avance
tecnológico de la semaforización, o a la falta de preparación
del policía de tránsito, o a la mala conducta de los
chóferes en el manejo de sus vehículos; también contribuye
y de manera importante la superposición de concesiones
de rutas en el servicio público de pasajeros.
Es normal ver circular a «custers» en La Punta,
provincia del Callao que iniciaron su viaje en Pucusana,
tal como se desprende del rótulo que, en los lados laterales,
exhiben estos vehículos: Pucusana – San Bartolo– Av. La Marina – Callao – La Punta o aquel que exhibe:
Ancón – Puente Piedra – Lima – Villa El Salvador, etc.
atravesando la ciudad de Lima, de un extremo a otro o en
otros casos conectando provincias. Igualmente no es
nada raro ver en una misma cuadra varios de estos vehículos,
de diferentes empresas y rutas, tratando de ganarse
el mismo pasajero del distrito, lo que origina además
imprudencias de los choferes en su afán de llegar primero
al «paradero».
Esta superposición de rutas, cuyas concesiones han
sido dadas, en la mayoría de los casos, por motivos
políticos electoreros más que por razones técnicas o de
servicio, ha ocasionando la congestión y caos vehicular
que se sufre a diario, sin dejar de lado algo importante que
es el aumento de accidentes de tráfico con lamentables
resultados en vidas perdidas.
Así como se tiene un Metropolitano o un tren eléctrico
que requiere de alimentadores, que lleve al pasajero
de un punto de su distrito al paradero de uno de estos
medios masivos de transporte, igualmente se debería dar
este tratamiento a las demás zonas donde no existen.
No es un asunto de presupuesto, es un tema de
decisión política y capacidad municipal. No es posible
que al caos vehicular, ya existente, tengamos que sufrir
su crecimiento producto de esta desidia e incapacidad de
nuestras autoridades ediles.
Cada provincia está dividida en distritos y estos están
interconectados por vías principales, que bien podrían
llamarse vías metropolitanas. La primera medida
para dar inicio a la solución de la superposición de rutas,
es definir claramente las vías metropolitanas dentro de
los distritos, para que las concesiones otorgadas por la
provincia solo se den en dichas vías. La concesión de
ruta en las vías distritales o las alimentadoras de pasajeros
serían de responsabilidad de la comuna local, respetándose
de esta forma la tan ansiada autonomía distrital.
De esta forma, se estaría evitando ver calles de uso
distrital, sin conexión interdistrital, estrechas, de uso residencial,
siendo usadas como vías metropolitanas
concesionadas para empresas de transporte de pasajeros
en perjuicio del ciudadano que se refugia en su comuna
para vivir en paz, armonía y sin atropellos por la
vorágines de los conductores públicos.
Es necesario tomar acción inmediata sobre este problema
y darle una solución inteligente para evitar que
tantos vehículos de transporte de pasajeros invadan la
mayoría de las calles y avenidas en busca de hacer
negocio, sin importar la seguridad, tranquilidad y orden del
tráfico.
Se debe tener una clara definición en la calificación
de categoría de las vías, de esta forma el ciudadano
tendría el conocimiento necesario para saber de quién es
la responsabilidad del uso de la vía. Por ejemplo, ¿qué autoridad tiene el concejo provincial de Huarochirí para
que otorgue en concesión el transporte de pasajeros en
un distrito limeño, sin importarle si la vía es clasificada
metropolitana o distrital? Igualmente el ciudadano sabría
que el mantenimiento, señalización, hasta zonificación de
una vía calificada como metropolitana sería responsabilidad
del municipio provincial.
Vías como la Avenida Perú, Tomás Valle, Arequipa,
Arenales, Aviación, Alfonso Ugarte y tantas otras son y
deben ser consideradas vías metropolitanas, pero calles
como 2 de Mayo en Miraflores, 28 de Julio en Barranco y
muchas más no pueden soportar el tránsito público de
pasajeros, y en todo caso la decisión del uso de una vía
declarada distrital debería recaer dentro de la jurisdicción
del concejo distrital.
La tarea no es difícil. Los municipios provinciales
deberían plantear oficialmente un plan de clasificación de
vías a sus distritos para su aprobación y con esto se
estaría dando un gran paso en el empeño de descongestionar
las vías como consecuencia de tantas superposiciones
de rutas. |