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Un embuste
anticorrupción
Hace algunos días, una columna en la Tribuna Libre de este diario
describió al gobierno de Ollanta Humala y Nadine Heredia como un
horroroso monstruo bicéfalo. No obstante, la reciente denuncia de la
procuraduría pública anticorrupción contra Alejandro Toledo por
enriquecimiento ilícito, que sucede a la vergonzosa actuación del
oficialismo en la Comisión de Fiscalización del Congreso para blindarlo
contra una investigación parlamentaria, revela que dos cabezas
piensan mejor que una.
Para empezar ha surgido un oportuno impulso anticorrupción,
que sobreviene al desplome de cinco puntos porcentuales sufrido
por el gobierno en la aprobación ciudadana. A renglón seguido, las
cosas se hacen suficientemente mal como para que no funcionen,
pues la procuraduría anticorrupción se ha dirigido al Fiscal de la
Nación, a sabiendas de que el denunciado, Alejandro Toledo, no
posee fuero privilegiado ni le corresponde antejuicio.
«La Fiscalía tiene que abrir de manera inmediata diligencias preliminares
sin esperar más trámite», dijo el procurador adjunto anticorrupción,
Christian Salas, sin reparar en el peligro de que su denuncia
entorpezca la investigación preliminar actualmente en curso por
gestión de la procuradora de lavado de activos, Julia Príncipe. Más
aún, sin razones valederas ha descartado dicho riesgo diciendo que
el delito de enriquecimiento ilícito es diferente del delito de lavado de
activos, que se trata de «delitos totalmente distintos y autónomos».
Una verdad de Perogrullo que no oculta el hecho de que se trata, en último término, de delitos conexos.
La explicación es curiosa y alambicada, como se verá. «El hecho de
crear empresas ‘off shore’ en paraísos fiscales, el hecho de utilizar a
personas que no están vinculadas realmente con un dinero, es un
clásico caso de lavado de activos. Nosotros no estamos interviniendo
en ese caso porque allí hay una procuraduría especializada. Estamos
interviniendo en el origen de ese dinero, que sería presuntamente un
enriquecimiento ilícito. Ese es el caso que nosotros vamos a manejar,
vamos a litigar y donde tenemos competencia», dijo Salas a la prensa.
El problema está, principalmente, en los medios que pretende
emplear para demostrar el delito que habría cometido Alejandro Toledo.
La procuraduría pública anticorrupción ha solicitado el levantamiento
del secreto bancario y la reserva tributaria desde antes de que
Toledo ingresara a la administración pública. Una petición que, a
partir del precedente establecido en el caso de Alan García, sabe que
será desestimada por el Fiscal de la Nación.
La intervención de la procuraduría anticorrupción deja la sensación
de una muy elaborada estrategia destinada a blindar a Alejandro
Toledo, aparentando que se lo investiga implacablemente. La formulación
de pedidos manifiestamente impertinentes no puede perseguir
otra cosa que complicar y obstaculizar la investigación por lavado
de activos que se sigue contra Toledo, gravemente complicada
por las nuevas informaciones periodísticas que revelan la oscura
participación de dos empresas ‘off shore’ en Panamá y Costa Rica,
vinculadas al magnate Josef Maiman, amigo personal del exmandatario,
que transfirieron más de US$5 millones para que Eva Fernenbug
compre costosos inmuebles en el país.
La procuraduría pública no puede ignorar que el levantamiento
del secreto bancario y la reserva tributaria no aportará nada nuevo. Al
contrario, beneficiará al investigado porque no permitirá encontrarle
algo que valga la pena. Solamente un bobo de solemnidad colocaría
fondos ilegales en sus cuentas o los declararía como renta. A la par
que la apertura de una nueva investigación, mientras otra más atinada
se encuentra en curso, sólo acarreará demoras.
Aunque es innegable que será una poderosa razón para disipar
en Alejandro Toledo toda tentación de pensar en poner pies en polvorosa
y dejar al oficialismo sin mayoría en el Congreso. No al menos
hasta que las negociaciones por el indulto –que ni Humala ni los
Fujimori han cerrado definitivamente–arriben al acuerdo que ponga
a Alberto Fujimori fuera de la DIROES y a Alan García fuera de la
carrera presidencial. |