CON TODO EL APOYO
El viaje de la Primera Dama, Nadine Heredia, con el
Primer Ministro Óscar Valdés demuestran que tenemos
Valdés para rato. Es un claro espaldarazo. Nadine le
da todo el apoyo, fue ella quien decidió por la llegada
de Valdés al premierato.
Si Valdés guardó absoluto silencio cuando se capturó a «Artemio» era porque no quería protagonismo.
Y pensó que a los ministros encargados del sector le
correspondía informar sobre el tema y quien tenía que
jefaturar las informaciones era el propio Presidente
Ollanta Humala.
Lo que si hay que señalar es que a veces Valdés,
se va de boca. Pero no lo hace con mala leche. Valdés
dice lo que piensa muy a su estilo y formación de
militar.
Valdés ha sido una sorpresa en el terreno político.
Y su rapidez por solucionar los temas y tomar al toro
por las astas es el estilo que le está haciendo ganar
simpatías políticas y es el estilo que le agrada a Ollanta
Humala, pero mucho
más a la primera
dama.
También Valdés
tiene sus detractores.
Y tiene enemigos
dentro del gobierno.
La información
sobre su posible
alejamiento del
gabinete vino precisamente
del interior
del nacionalismo.
La posición de
Valdés incomoda a
muchos dentro del
Ejecutivo. Por eso es
que se lanzó el globo
de ensayo sobre
su renuncia. La noticia
creció tanto
que desconcertó al
propio gabinete.
El propio Valdés no sabía lo que pasaba y necesitaba
saber si iba ser cambiado. Valdés tiene que hilar
fino. Controlar los órganos de inteligencia que alimentan
de información al Estado.
Su compromiso de luchar contra la corrupción. Su
entrega por atraer más inversiones y su claro enfrentamiento
a los radicales le ha hecho ganar enemigos a
Valdés.
Por ahora Valdés tiene el suelo parejo. No solo tiene
el respaldo de la pareja presidencial. También tiene
la aceptación de las otras tiendas políticas. Ya lo dijo
el ex presidente Alan García que Valdés da confianza
para atraer inversiones en el Perú.
Valdés puede pasar a la historia del país como uno
de los mejores jefes de gabinete. Solo tiene que dejar
de lado los chismes, a los ayayeros y arribistas que
van solo con cuentos. |