A lo largo de 70 años de carrera, ‘El cantor del pueblo’, con su estilo peculiar de interpretar, no solo cantó al amor y la alegría en valses, polcas y huainos, también incluyó en el cancionero popular temáticas como la migración provinciana.

Ah, ja, ja, jay! En el triunvirato de la choledad, Luis Abanto Morales goza merecido espacio junto al cholo César Vallejo y Hugo Sotil. Uno cantor, el otro poeta y el tercero futbolista de los que escasean.

Porque Abanto fue contra la teoría del valsorio e hizo una nueva praxis: el vals también podía ser cholo, provinciano y aventajado.

Y la osadía le valió 1) vivir de la música desde 1945; 2) ser aplaudido por las mayorías, que no necesariamente conocían de guardias viejas ni nuevas, pero que sabían apreciar las letras y el sentimiento, cuando el verso tenía profundidad o picardía.

Génesis musical 

El Cholo Abanto era trujillano, pero fue criado por su abuela Melchora en Cajabamba (Cajamarca), de donde eran sus padres.

“Cajabamba es mi tierra y aunque nací, por error, en Trujillo, mis padres me hicieron en Cajabamba”, dijo en una entrevista de 1992.

Fue en esas tierras donde a los 10 años de edad debutó cantando mientras ofrecía de acólito en las misas. A los 12, ya confeccionaba muñecos de trapo y se ganaba sus monedas como ayudante de sastrería. Al año siguiente, las “locas ilusiones” lo trajeron a Lima a estudiar electrónica.

Cuenta su génesis musical que Abanto, entonces vocalista de un trío criollo y representando al distrito de Lince, gracias a su versión del vals ‘Desesperación’, de Pedro Miguel Arrese, ganó el concurso La canción de los barrios, de radio Callao y que tenía por epicentro los altos del desaparecido cine Western.

Se hizo de los 100 soles del laurel más un contrato por tres meses en radio Lima. Pero su llegada al horizonte musical costeño-citadino fue polémico, pues cantaba bonito, bien afinado, con voz de barítono, pero entonaba de manera distinta los valses. Dicen que el propio Nicanor Gonzales, propietario de radio América y luego América TV, le dijo que no haga caso y siga en lo suyo.

En 1945, inició su internacionalización nada más que en el conjunto del maestro del piano Filomeno Ormeño. Hizo giras por Chile y luego Bolivia. 

En el país de los mapuches, grabó ochenta valses para una disquera. Al volver al país integra los Mensajeros del Perú y luego Los Trujillanos, pero la vida del artista es dura y alterna con el catchascán, entonces deporte-espectáculo de moda, y se hace llamar ‘El Enmascarado’. También a lo largo de su vida sería profesor y hasta actor de películas.

Viajó a Argentina donde el famoso Mario Clavel graba su valse ‘Quiéreme’. Fue en Buenos Aires donde conoció a María Estela, con quien tuvo cuatro hijos.

¿Cholo mío?

Luis Abanto Morales falleció la madrugada de ayer a los 93 años de edad, luego de que su salud empezara a resquebrajarse desde finales del 2016.

“Deja detrás un himno como ‘Cholo soy’ y todas sus canciones y esperamos seguir escuchándolas en versiones nuevas, tradicionales. Hay que rescatar lo nuestro y mantenerlo vivo”, dijo el ministro de Cultura, Salvador del Solar

Las redes sociales recordaron las dudas sobre la paternidad de este vals.

Ese tema no lo dejó de lado el propio artista. Dijo alguna vez que el ‘Gaucho del Pampa’, Antonio Carbonell, le “obsequió el tema” y Abanto hizo la música y realizó unas modificaciones en la letra para hacerla más fidedigno con la realidad peruana.

Luego se enteraría de que el poema pertenecía a otro argentino, Boris Elkin.

Reivindicación racial 

Más allá de ello, la canción musicalizada por Abanto fue vehículo de reivindicación. De ahí que en emisoras de cada rincón del país fuera elegido por años el cantante de valses más famoso. Por ello, fue imitado desde los años sesentas en la televisión y no hay temporada en el reality Yo soy en el que no salga alguien imitando sus formas particulares de cantar.

“Tenemos una gran falla porque aceptamos lo extranjero y despreciamos lo nuestro”, explicó en 1982 sobre su lucha por el repertorio reivindicativo. En esta línea figura la necesidad de grabar temas que popularizó como ‘El provinciano’.

O ‘Cielo serrano’, que, aunque valse, tiene aire a chuscada ancashina, que Abanto grabó en los años cuarenta cuando en el Perú no se podía hablar del campesinado ni la opresión. Y la letra dice: “¿Por qué no lanzas contra el cobarde que explota al indio tu maldición?”.

Otros éxitos suyos, entre huainos, valses y polcas, son ‘La flor de papa’, ‘Nunca podrán’, ‘Dame una miradita’, o el ‘Mambo de Machaguay’.

Como efecto de sus canciones ligadas al arraigo, la melancolía y la reivindicación, lo solicitaron las colonias de peruanos en América del Sur, Estados Unidos y Europa.

Ah, ja, ja, jai. El cholo Abanto se nos fue. Era un roble de 93 añazos que supo cantar y reír. ¡Siempre arriba, provinciano!